Como surge la Asociación Reinas de la Tierra: Testimonio de Rosario de la Rosa

La vida está sembrada de dificultades para todos, pero también de oportunidades. Cuando tenemos el corazón roto, apesadumbrado por los problemas y las exigencias de la vida diaria, de las relaciones interpersonales desajustadas, de las presiones del sistema, lo que ven nuestros ojos es un paisaje monótono y gris que nos quita las pocas ganas que nos pueden quedar de transformar esa visión nada estimulante de la realidad.

Pero el peso del corazón puede liberarse. Las piezas de nuestro puzzle personal pueden recolocarse de modo que esa visión descorazonadora se transforme y nuestra vida se llene de luz y de sentido. En el momento en que aceptemos en nosotros plenamente el concepto de “merecer” no solo veremos las oportunidades, sino que podremos incorporarlas y hacerlas florecer plenamente en nuestra realidad.

¿Quién no ha vivido en su familia casos de personas, especialmente mujeres, maltratadas?

¿Cómo no conmoverse con ese sufrimiento?

A lo largo de mi vida profesional he trabajado en múltiples ocasiones con personas que sufrían esa situación, acompañándolas en el proceso de recuperar el poder perdido y el autorespeto.  La realidad es que he ido desarrollando herramientas cada vez más efectivas en el tratamiento de los conflictos que se presentan en este campo.

Lo antes mencionado, me condujo a pensar en una solución real y práctica para ayudar a aquellas mujeres que -sin medios económicos- se enfrentan a este problema en el área rural, en los pueblos pequeños donde es más difícil que lleguen las grandes iniciativas de otras asociaciones y fundaciones que piensan en cubrir las necesidades de grupos mucho más amplios, o donde los censos con escasos residentes dificultan la discreción y la privacidad.

Esta iniciativa la propuse a un grupo de amigos y la idea prendió como la semilla que cae en buena tierra. Algunos de ellos, con amplia experiencia en el campo profesional y empresarial,  han sido el soporte maravilloso para que “REINAS DE LA TIERRA” germinara en pocos meses, siguiendo un procedimiento sistematizado y ordenado.

Estamos seguros de que en poco tiempo más no solo estaremos plenamente operativos, sino de que la idea de que ninguna persona se quede sin ayuda terapéutica por carecer de medios económicos habrá prendido y prosperado en nuestro país y allende los mares, como un paso necesario que favorezca el advenimiento de una nueva humanidad.

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